
Es curioso cómo aparecen a veces las cosas. Imáginate que estás con una chica a la que siempre llamas Haiku, que vas a cenar a un restaurante chino, que antes de entrar en el chino vas a la tienda de al lado, gigante, donde venden productos para cocinar comida china y que, ¡oh, casualidad! al fondo venden libros y te encuentras con el Tao Te King delante de tí...

Lo bueno de este libro es su ambigüedad. A veces pienso que la ambigüedad es la verdad más aplastante que existe sobre la faz de la tierra. Te puedes leer los pequeños poemas, pensar y sacar conclusiones que en el fondo no llevan a otra cosa más que a conocerse a uno mismo. Empatizando y contradiciendo. Como toda buena filosofía venga de donde venga y sea del periodo que sea.
Remanso de resignación al equilibrio, a lo "natural", es la enseñanza que este viejo y sabio maestro tal vez quería transmitir a un mundo desequilibrado. O no, eso ya cuando lo leas, lo decidirás tú...
NOTA: ¿Debería de puntuar estas cosas? Pero digamos que me ha sentado muy bien leerlo.