miércoles, 11 de junio de 2008

Baudelaire "El esplín de París"

" Inmensa fruición la de anegar la mirada en la inmensidad del cielo y de la mar. Soledad, silencio, incomparable pureza del azul; en el horizonte una vela diminuta, temblorosa, que en su pequeñez y en su aislamienteo remeda mi existencia irremediable [...] En breve el Yo se desvanece [...] Todas estas cosas piensan por mí, pero de un modo musical, pintoresco, sin argucias, sin silogismos, sin deducciones. "

"Una fragancia infinitesimal del gusto más selecto, con la que se mezcla una levísima humedad, nada en este ambiente donde el espíritu somnoliento es mecido por sensaciones de cálido invernadero. [...] Son estos los ojos cuya llama penetra en el crepúsculo. Que atraen, que subyugan, que devoran la mirada del imprudente que los contempla. A menudo he estudiado estas negras estrellas que la curiosidad reclaman y la admiración. ¿Minutos?¿Segundos? No, tampoco. El tiempo se ha evaporado; la eternidad, la eternidad es aquí reina".

"Multitud, soledad: términos equivalentes, y equiparables para el poeta activo y fecundo. Quien no sabe poblar su soledad, tampoco entiende de andar solo en medio de una muchedumbre ajetreada"

"El sol aplasta la ciudad con su luz vertical y terrible; deslubmra la arena y espejea el mar. El mundo estupefacto se abate indolente y se echa la siesta, una siesta que es como una especie de muerte sabrosa en la que el durmiente, medio despierto, saborea las voluptuosidades de su aniquilamiento"

" La falta de interés que expresaban sus tres compañeros me hizo pensar que este pequeño era ya un incomprendido. Observé con atención; en su mirada y en su frente había un no se qué de precozmente fatal que aleja generalmente las simpatías y que, ignoro la razón, suscitaba la mía hasta tal punto que tuve por un momento la extraña idea de que podía yo tener un hermano sin saberlo."



Sólo unos fragmentos de este libro de poesía narrativa, relatos en frascos pequeños, independientes en color y sabor, pero todos de igual temperatura. De esa temperatura que el tormento y la tormenta acurruca bajo un techo lo suficientemente refugiante como para poder disfrutar de todo ello. Señor Baudelaire, tal vez yo también sea su hermana. Y otros tantos lleguemos a formar una gran familia a lo largo de la historia. Usted no es el único que se siente solo entre un mundo poblado que va corriendo a ninguna parte. Eso sí, su manera de escribir si que me ha parecido si no única, bastante especial.

Un triste placer empático para cualquier instante de soledad. Y ante todo, para dejarse llevar.



NOTA: 9'6